¿Cómo pronunciamos en inglés los españoles?

Aprender inglés siendo español tiene su aquel, ¿verdad? No es ningún secreto que el lugar de España donde has crecido influye en cómo suenas hablando inglés. Y es que no es lo mismo soltar un “think” desde Madrid, que intentarlo desde Sevilla, Barcelona o A Coruña. Cada rincón de España le da su toque especial al inglés, para bien o para mal.

Pero, ¿sabes qué? Esto no tiene por qué ser un problema. De hecho, darse cuenta de cómo tu acento regional se mezcla con tu inglés puede ser el primer paso para mejorar y hablar más fluido. No necesitas ser un experto en fonética para entender que, dependiendo de dónde vengas, algunas palabras en inglés te saldrán de una forma u otra. Lo chulo aquí es aprender a jugar con eso a tu favor.

En este artículo, vamos a echar un vistazo a cómo esos acentos tan nuestros afectan al inglés que hablamos. Te vamos a dar unos truquitos para que, sin importar si pronuncias la “c” como en Barcelona o estiras las palabras como en Andalucía, puedas sentirte más seguro y comunicarte mejor en inglés. Porque al final del día, lo importante es entenderse, ¿no? ¡Vamos allá!

Influencia del Castellano en la Pronunciación del Inglés

Si alguna vez has intentado pronunciar palabras en inglés y has notado que suenan un poco… diferente a lo que esperabas, puede que tu acento castellano tenga algo que ver. Para los que crecimos hablando castellano, hay algunos sonidos en inglés que simplemente no existen en nuestro idioma, y eso puede hacer que hablar inglés se sienta como intentar tocar una melodía nueva con un instrumento que solo conocemos a medias.

Aquí van un par de ejemplos específicos que demuestran cómo nuestro acento castellano se cuela en nuestro inglés:

  1. El sonido /th/: Sabes, ese sonido que aparece en palabras como “think” o “that”. En castellano, no tenemos ese sonido, así que tendemos a reemplazarlo con un sonido más familiar, como el de “t” en “taza” o “d” en “dado”. Así, “this” puede sonar más como “dis” cuando lo decimos.

  2. La “r” suave: En inglés, la “r” al final de las palabras o entre vocales es bastante suave y sutil. Pero en castellano, tendemos a darle un poco más de fuerza, lo que puede hacer que nuestra pronunciación en inglés suene más intensa de lo que debería.

  3. Las vocales: En castellano, pronunciamos las vocales de manera muy clara y distinta. Pero en inglés, las vocales pueden tener sonidos más cortos o más largos dependiendo de la palabra, y eso puede ser un verdadero lío. Por ejemplo, la diferencia entre la “i” corta en “bit” y la “i” larga en “beat” puede ser sutil para un oído castellanohablante.

  4. El sonido de la “j”: Nosotros pronunciamos la “j” con un sonido fuerte y rasposo, como en “jamon”. Pero en inglés, el equivalente más cercano sería el sonido suave de “h” en “happy”, algo a lo que no estamos tan acostumbrados.

Comprender estas diferencias no es solo útil para mejorar tu pronunciación; también es un paso hacia sentirte más cómodo y confiado al hablar inglés. Con algo de práctica y atención a estos detalles, te sorprenderás de lo rápido que puedes adaptar tu acento y acercarte al sonido del inglés que quieres lograr.

Características del acento Andaluz y su Impacto en el Inglés

Hablemos de cómo el acento andaluz, con su sabor único, puede darle un giro interesante a tu inglés. Si eres andaluz o has pasado tiempo en Andalucía, sabrás que el seseo y el ceceo son parte del encanto del habla en esta región. Esto significa que a veces, las letras “c” y “z” se pronuncian como “s”, algo que no pasa en otras partes de España. ¿Y cómo afecta esto al inglés? Bueno, puede hacer que la distinción entre sonidos similares, como el de “s” en “see” y “th” en “thee”, sea un poco más difusa de lo que debería.

Además, en Andalucía hay una tendencia a dejar caer las consonantes al final de las palabras. Esto, que en español da lugar a un habla fluida y rápida, puede hacer que al hablar inglés, palabras que deberían terminar con un sonido claro y marcado, como el “t” en “cat” o el “d” en “old”, se pierdan un poco por el camino. Imagínate diciendo “ca” en vez de “cat” – puede que tu gato (o “cat”) no se dé por aludido.

Aquí van un par de ejemplos prácticos de cómo esto se manifiesta al hablar inglés:

  1. Seseo y ceceo: Al intentar decir “I saw a zebra at the zoo”, un andaluz podría pronunciarlo más como “I saw a sebra at the soo”, mezclando los sonidos de manera que “z” suene como “s”.

  2. Elisión de consonantes finales: Cuando dices “I liked that book”, es posible que, llevando el ritmo andaluz al inglés, acabes diciendo algo más parecido a “I like tha book”, omitiendo el sonido final de “liked” y suavizando el “that” a “tha”.

No te preocupes, todos estos detalles tienen solución. La clave está en ser consciente de estas tendencias y practicar específicamente los sonidos que presentan más desafío. Con tiempo y atención, podrás ajustar tu pronunciación en inglés, asegurándote de que cada sonido llegue a su destino, claro y distinto. ¡Y siempre recordando que cada acento tiene su encanto!

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Peculiaridades del Catalán al Aprender Inglés

Si te has criado hablando catalán, o lo hablas fluidamente junto con el español, te habrás dado cuenta de que tu bilingüismo te da una perspectiva única al aprender inglés. Pero, ¿te has parado a pensar cómo este combo catalán-español afecta a tu pronunciación en inglés? Vamos a desgranarlo un poco.

Primero, el catalán tiene un conjunto rico y variado de sonidos vocálicos, más amplio que el español. Esto podría darte una ventaja al enfrentarte a las múltiples vocales del inglés, pero también puede llevar a confusión. Por ejemplo, distinguir entre las sutiles diferencias en los sonidos de “ship” y “sheep” puede resultar todo un reto, ya que estás acostumbrado a un sistema vocálico más variado en tu lengua materna.

Luego está el tema de la doble “l”. En catalán, la “ll” tiene un sonido peculiar que no encuentra un equivalente directo en inglés. Cuando llega el momento de pronunciar palabras en inglés como “full”, podrías verte tentado a aplicar tu instinto catalán, dando lugar a una pronunciación que no es del todo acertada según los estándares del inglés.

Aquí tienes algunos ejemplos prácticos de cómo estas peculiaridades podrían manifestarse:

  1. Sonidos vocálicos: Al intentar decir “I need to book a room” (Necesito reservar una habitación), es posible que la diferencia entre las vocales cortas y largas te juegue una mala pasada, acabando en algo que suene más a “I need to buk a room”.

  2. La doble “l”: Cuando dices “I feel really good” (Me siento realmente bien), esa doble “l” en “really” podría sonar más fuerte de lo que debería, casi como si estuvieras diciendo “ree-yee” en lugar de “realli”.

Pero no todo son piedras en el camino. Esta misma sensibilidad hacia los sonidos vocálicos y la experiencia con la “ll” pueden convertirse en tus aliados con un poco de práctica dirigida. Al ser consciente de estas diferencias, puedes afinar tu oído y tu pronunciación en inglés, aprovechando tu fondo lingüístico para mejorar en vez de dejar que te limite. ¡Es cuestión de ponerle ganas y practicar!

 

Rasgos del Gallego en la Pronunciación Inglesa

Si eres de Galicia o has estado en contacto con el gallego, este idioma ha moldeado de manera única cómo percibes y produces los sonidos, algo que se traslada de forma interesante al aprender inglés. El gallego, con su melodiosa entonación y ritmo característico, puede dar a tu inglés un toque distintivo que, aunque encantador, podría presentar desafíos en la pronunciación y comprensión.

Entonación y ritmo: El gallego tiene una musicalidad propia, con subidas y bajadas que le dan un ritmo particular al hablar. Al llevar este patrón al inglés, podrías encontrar que tu entonación no siempre coincide con la esperada en inglés, donde la melodía de una frase puede cambiar completamente el significado de lo que estás intentando decir.

Diptongos: El gallego maneja los diptongos de una manera que puede diferir del inglés, especialmente en palabras donde estos aparecen con frecuencia. Si en gallego te deslizas suavemente de un sonido a otro en combinaciones como “ou” o “ei”, en inglés, estos cambios requieren una precisión diferente, como en “boat” o “fail”. Esta transición puede resultar un poco compleja al principio.

La “j” aspirada: Similar a otras zonas de España, pero con su propio giro en Galicia, la “j” se aspira con fuerza. Este sonido no tiene un equivalente directo en inglés, lo que puede hacer que palabras como “hamburger” o “juice” se pronuncien con una aspiración más marcada de lo habitual en inglés.

Veamos algunos ejemplos prácticos:

  1. Entonación y ritmo: Al decir “Can you help me?” (¿Puedes ayudarme?), el ritmo gallego podría llevar a una entonación que haga la pregunta sonar menos directa de lo que se pretende.

  2. Diptongos: Al intentar pronunciar “I saw a beautiful sight” (Vi una vista hermosa), el deslizamiento en “sight” podría sonar diferente, afectando la claridad de la palabra.

  3. La “j” aspirada: En palabras como “June” (junio), es posible que tu aspiración gallega haga que suene más fuerte y marcada, algo a lo que los oídos angloparlantes no están acostumbrados.

A pesar de estos retos, el conocer y entender cómo tu idioma nativo afecta tu inglés es un gran paso hacia la mejora. Con práctica y atención a estos detalles específicos, podrás ajustar tu pronunciación y acercarte al sonido que buscas en inglés, utilizando tu herencia gallega como un puente y no como una barrera. ¡Ánimo y a practicar!

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Sumergirnos en la pronunciación del inglés desde nuestras raíces lingüísticas regionales no solo es fascinante, sino también esencial para pulir nuestras habilidades comunicativas en este idioma global. Cada región de España, con su riqueza dialectal y su particular forma de hablar, nos ofrece una perspectiva única y valiosa a la hora de aprender inglés. Desde el seseo andaluz hasta la entonación gallega, pasando por la claridad vocálica del catalán y el ritmo del castellano, nuestras raíces lingüísticas son un tesoro que, lejos de limitarnos, pueden enriquecer nuestra forma de expresarnos en inglés.

La clave está en ser conscientes de cómo estos rasgos propios influyen en nuestra pronunciación y trabajar específicamente en aquellos aspectos que nos resulten más desafiantes. Esta conciencia no solo mejora nuestra pronunciación sino que también profundiza nuestra comprensión del inglés, permitiéndonos comunicarnos de manera más efectiva y natural.

Por tanto, te animo, sea cual sea tu punto de partida, a abrazar estas peculiaridades y a verlas como un punto de partida único para tu viaje en el aprendizaje del inglés. Practica, presta atención a las diferencias y, sobre todo, no tengas miedo de equivocarte. Cada error te acerca un paso más a tu objetivo.

Recuerda, mejorar tu pronunciación en inglés no es solo cuestión de práctica, sino también de identidad. Al fin y al cabo, hablar un segundo idioma no significa perder tu acento, sino expandir tu capacidad de comunicarte y conectarte con el mundo. Así que, ¡adelante! Explora, practica y celebra las variadas melodías del español de España mientras te abres camino hacia una pronunciación en inglés más clara y confiada.

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